EDUCACION INICIAL

lunes, 18 de enero de 2010 | | | |


Investigadora de la Universidad de Concepción asegura que la asistencia de los niños a centros educativos de educación parvularia tiene efectos persistentes en su desempeño en educación básica, pudiendo revertir carencia s familiares o del entorno.




No son muchas las educadoras de párvulo que han llegado a ser profesoras titulares en la universidad de Concepción y María Olivia Herrera es una de ellas. Magíster en educación, desde hace 10 años lidera un equipo multidisciplinario de esa universidad patrocinado por FONDECYT dedicado a estudiar los alcances en Chile de la calidad educativa preescolar.



De su experiencia, remarcan que para asegurar calidad educativa deben estar presentes a lo menos tres dimensiones: seguridad y protección básica, un ambiente afectivo positivo que ayude a construir autoestima y relaciones positivas con sus pares y con los adultos que le rodean, de modo de sentirse importante, confiado y alegre y la oportunidad de tener experiencias apropiadas de aprendizaje, donde se estimulen la comunicación, la creatividad , el juego y el arte permitiendo diversas posibilidades de representar el mundo, al tiempo que se le estimule a desarrollar las habilidades cognitivas, destrezas sociales y habilidades motoras.



Los niños, explica María Olivia, reciben influencia de los diversos ambientes en que le corresponde vivir, “estos ambientes son sistemas dinámicos que interactúan entre sí: por lo tanto, hemos medido el desarrollo y aprendizaje de los niños, la calidad educativa ofrecida tanto por el hogar como por el centro educativo, así como las creencias y orientaciones de los adultos que rodean al niño.



Teniendo como unidad de análisis la sala de actividades de centros educativos particulares, subvencionados, municipales, JUNJI e INTEGRA y los niños que asisten a estas salas hasta después de su egreso cuando cursaban 3º básico, el equipo de María Olivia pudo concluir que existe una amplia variación, en todos los tipos de centros y que el estereotipo de que los jardines que focalizan en pobreza entregan calidad educativa inadecuada no es generalizable:



-Observamos jardines de Integra o Junji de buena calidad, así como jardines particulares privados de calidad inadecuada. Lo importante de destacar es que la calidad inadecuada no sólo no favorece el desarrollo del niño sino que lo retrasa, especialmente en el desarrollo léxico.



En paralelo, advierten que la calidad educativa del ambiente familiar, si bien es adecuada en promedio, presenta también una amplia variación, observándose que la familia es la principal promotora del desarrollo del niño y ahí, subraya Herrera, radica la importancia del apoyo que se debe otorgar a las familias de los preescolares.



Del seguimiento de los niños mientras cursaban segundo y tercero año básico, concluyeron que “la asistencia del niño/a a centros educativos de educación parvularia tiene efectos persistentes en el desempeño del niño en educación básica; sumado el efecto del jardín infantil y de la escuela, equiparan el efecto de la familia”. Por lo tanto, explica Herrera, “niños y niñas que no cuentan con el adecuado apoyo en el hogar debieran contar con centros educativos preescolares de alta calidad, de modo de compensar las deficiencias en el hogar”.



Al respecto, María Olivia Herrera destaca tres aspectos que resultan claves para potenciar la calidad de los centros educativos: los factores estructurales, (número de niños y adultos en la sala, metros cuadrados de la sala, preparación del adulto a cargo, entre otros) los factores del proceso que se desarrolla en la sala (interacciones pedagógicas del adulto a cargo con los niños y las oportunidades que los niños tienen de vivir experiencias relevantes de aprendizaje) y las orientaciones y creencias de los adultos (expectativas de a qué edad logran determinados aprendizajes, pautas de crianza, entre otras). De ellos, pese a que están muy interrelacionados, Herrera asegura que “son los factores de proceso los que presentan mayor efecto en el desempeño de los niños”.



El aumento de la cobertura preescolar no es sinónimo de calidad del servicio educativo que se está prestando, ¿cuáles serían los principales cuidados que se debe tener para asegurar calidad en el sistema preescolar chileno?



El aumento de la cobertura preescolar, aún cuando es urgente su ampliación, no asegura la calidad educativa, la cual es indispensable para lograr los objetivos de desarrollo y aprendizaje de los niños. Un centro educativo debe cumplir con estándares nacionales, es decir, normas que regulen el funcionamiento, no sólo administrativo, sino principalmente el pedagógico. El cumplimiento de estos estándares debe ser evaluado periódicamente, como proceso de autoevaluación por parte del centro educativo y además, por una supervisión externa.

Por otra parte, la familia de los niños debe participar en el proceso educativo de sus hijos y debe conocer tanto los estándares como los resultados de las evaluaciones. Así, las fortalezas que se detecten se afianzan y las debilidades se corrigen en conjunto entre el centro educativo y los padres de familia.



¿Cuál es hoy en Chile el principal desafío en el sistema preescolar, especialmente en contextos de pobreza?

Pensamos que falta un mejor conocimiento y apropiación de las características y fortalezas de la familia pobre por parte de los educadores; conocer y respetar la cultura de los pobres, y muy especialmente, ofrecer experiencias de aprendizaje significativas y relevantes para ellos/as. El desafío, que no es menor, es incluir a la familia en el proceso educativo de sus hijos/a.





Estudiosos como Wolfgang Tietze dicen que invertir en educación preescolar reditúa con creces y que un niño que ha asistido a un establecimiento preescolar logra muchísimo mejores resultados posteriores que un niño/a que no. ¿Qué comentario podría hacer usted ante la actual implementación de una ambiciosa política preescolar como la que se está implementando en Chile?



Nuestros estudios concuerdan plenamente con los del Dr.Tietze. A lo largo de los años hemos comprobado, que los niños/as que asisten a centros educativos, mayores de tres años, comparados con niños controles, que no asisten a ningún centro educativo, presentan mejores niveles de rendimiento al comparar evaluaciones de principio de año con el término del año escolar. Estos efectos permanecen hasta tres años después. En el primer ciclo de educación Parvularia, es decir , aquel que atiende a niños menores de tres años de edad, también se ha comprobado estos resultados, se ha comparado cuál es la diferencia entre los niños que asisten y los que no lo hacen, y se ha observado diferencias estadísticamente significativas en el desarrollo de los niños que sí asisten al primer ciclo de educación Parvularia, comparados con los que permanecen en sus casas. Por lo tanto, si nuestro país requiere mejorar su capital humano, es indispensable entregar a todos los niños chilenos la oportunidad de contar con educación parvularia de buena calidad. Hay estudios clásicos que señalan que invertir en un preescolar, es altamente rentable desde el punto de vista económico





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